Estoy triste, no me explico como esos hermosos ojitos verdes derraman tantas lagrimas que recorren por su delicado rostro, su cabello color rojizo intenta cubrir la melancolía que sus gestos expresan; no sé el motivo de su depresión, quisiera consolarla, quisiera secar sus lagrimas, como anhelo verla sonreír porque su sonrisa me llana de vida, pero no me atrevo siquiera a preguntarle ¿Por qué estas triste?
No soporto mirar una tierna niña llena de tanta nostalgia, mi corazón palpita cada vez más lento, su tristeza me ha contagiado.
Espero que no este así por mucho tiempo, de lo contrario me romperá el corazón
jueves, 29 de octubre de 2009
OTRO FINAL DE LA HISTORIA
Cuando el ruiseñor fue a contarle al joven que iba a sacrificar su vida por conseguir aquella rosa roja que le daría la oportunidad de conquistar a esa hermosa mujer, el estudiante lo escucho atentamente, y con el llanto aun en su rostro, reflexiono y pensó que iba a perder al ruiseñor; aquel que le cantaba todos los días sin ni siquiera conocerlo, y no estuvo de acuerdo con su idea.
A pesar de que el ruiseñor insistió e insistió en la idea, el joven estudiante le pidió que por favor desistiera de esta.
El joven fue al baile pero no con una rosa roja sino con una rosa amarilla mostrando todo su amor por tan hermosa jovencita,; y esta no se la recibió y le dijo que mas importante eran las joyas que el sobrino del maestro de ceremonia le había regalado.
El joven salió furioso del baile, pero se quedo con su amigo el ruiseñor aquel que casi muere por un amor imposible.
A pesar de que el ruiseñor insistió e insistió en la idea, el joven estudiante le pidió que por favor desistiera de esta.
El joven fue al baile pero no con una rosa roja sino con una rosa amarilla mostrando todo su amor por tan hermosa jovencita,; y esta no se la recibió y le dijo que mas importante eran las joyas que el sobrino del maestro de ceremonia le había regalado.
El joven salió furioso del baile, pero se quedo con su amigo el ruiseñor aquel que casi muere por un amor imposible.
EN VIDA
Cuento en cuatro (4) párrafos.
En uno de los barrios más vulnerables de la ciudad de Medellín existía un joven llamado Harrison el cual vivía con toda su familia conformada por: sus dos hermanitas, sus dos hermanitos y su madre llamada Hilda.
El padre de Harrison los había abandonado desde el día en que nació su ultima hermanita, pero Harrison nunca valoro todo lo que su madre hacia por él y por sus hermanos.
Harrison no tuvo buenas amistades y se dedico al robo, a las drogas e incluso al sicariato y no precisamente para colaborarle a su madre sino para sus fiestas, para sus mujeres y su consumo de drogas y alcohol.
Cuando se dio cuenta de todo el daño y el sufrimiento que le había hecho padecer a su madre durante tantos tiempo, quiso retractarse, pero ya era demasiado tarde, pues su madre estaba enferma y agonizando. Harrison pidió perdón e incluso le prometió a su madre que iba a cambiar su forma de ser y su comportamiento; Hilda con su último aliento le dijo: “no puedo hijo, no puedo perdonarte” y murió.
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